Klingenthal es una pequeña ciudad con una gran tradición musical ubicada en la región de Vogtland en Sajonia, a la frontera de Bohemia.  Fabricadores de instrumentos, constructores de violines provenientes de Bohemia, se establecieron en la ciudad ya a mediados del siglo XVII. Posteriormente se agregó la fabricación de instrumentos de viento de madera y metal. La armónica llegó en el siglo XIX a la ciudad, que no tardó en dominar el pasaje urbano con una gran cantidad de talleres de fabricación. El boom fue tan enorme, que Klingenthal se convirtió ya alrededor del 1840 en el centro alemán más grande de armónicas.

La producción de acordeones comenzó en el año 1852, cuando Adolph Herold trajo el acordeón desde Magdeburgo. Dado que la armónica era un instrumento muy similar a los acordeones, que en esa época eran todavía sencillos, los fabricantes no tuvieron grandes dificultades para la reproducción. En lo sucesivo surgieron renombradas marcas, como Barcarole, Contasina, Firotti, Horch, Royal Standard, y la fabricación de acordeones se convirtió en una importante rama industrial en la así llamada esquina musical. Numerosos inventos patentados son testigo incluso hoy en día de la fuerza creadora y de la facultad imaginativa de los ingenieros y fabricantes de acordeones.

En el año 1948 se fusionaron varias empresas formando una “empresa de propiedad del pueblo”, la „VEB Klingenthaler Harmonikawerke“, mientras que otras empresas se agruparon en cooperativas artesanales de producción o se hicieron semi-estatales. Finalmente, en el año 1973, todas las empresas restantes quedaron bajo el alero de la VEB Klingenthaler Harmonikawerke, la que a través de ello creció a más de 3.500 empleados.

La concentración de la producción trajo también algunas ventajas: Más de 30 ingenieros y técnicos se encargaron de racionalizar la producción y de elevar la calidad y el servicio técnico a un alto nivel. El teclado plástico alojado sobre dos ejes o la mecánica combinada de plástico y metal, que puede ser retirada completamente mediante dos tornillos, son solo dos de los muchos inventos de esa época.

Nacieron excelentes instrumentos para artistas, como por ej. el Weltmeister Supita, seguido por audaces innovaciones, como el Weltmeister Consona o el Barcarole Sonaphon. Con el fin de la R.D.A. se desmoronó el mercado para esta industria, dado que con la introducción del Marco alemán el precio de los productos producidos en el este se cuadriplicó de la noche a la mañana.

En vista de esta situación, muchas partes de la empresa fueron separadas de nuevo. De este modo surgió en el año 1992, a partir de la VEB Klingenthaler Harmonikawerke, la Harmona Akkordeon GmbH, la que hasta el día de hoy fabrica exclusivamente en Klingenthal los apreciados acordeones de la marca Weltmeister.